Entradas ‘Terje Sorgjerd’

The Mountain

30/ 07/ 11

La tormenta de arena lleg√≥ a la isla de madrugada. Terje Sorgjerd escup√≠a los granos que le llenaban la boca. A pesar de llevar gafas casi no pod√≠a abrir los ojos. Una funda para la lluvia proteg√≠a la mayor parte de su c√°mara, pero ten√≠a miedo de que el objetivo acabara ray√°ndose. Con los ojos entrecerrados mir√≥ hacia el cielo y s√≥lo pudo ver una nube de arena. Hab√≠a viajado desde Noruega para grabar el cielo de la isla de Tenerife, y s√≥lo le quedaban dos noches antes de volver. Ya hab√≠a estado otras veces en la isla, pero este proyecto era especial. Quer√≠a hacer un Time-Lapse, una sucesi√≥n de cientos de fotograf√≠as que colocadas una detr√°s de otra dieran la impresi√≥n de ser un video grabado en tiempo real. Cargado con su Canon 5D, cuatro objetivos, filtros, tr√≠podes, gr√ļa y ra√≠les hab√≠a subido a la falda del Teide hasta encontrar un sitio perfecto. Para poder ver las estrellas con claridad las fotograf√≠as necesitar√≠an un gran tiempo de exposici√≥n, para capturar puntos tan d√©biles de luz. El viento y la arena hab√≠an estropeado su plan. No era capaz de ver ninguna estrella en el cielo. S√≥lo las luces amarillas de la isla vecina Gran Canaria se abr√≠an paso a trav√©s de la tormenta.

La toma estaba perdida. La m√°quina sacaba varias fotos por minuto, y estaba programada para seguir as√≠ durante cinco horas si √©l no la paraba. Decidi√≥ recoger el campamento, pero fuera de su tienda el viento soplaba muy fuerte. Eran las 4 de la ma√Īana. Mejor dejarla, al d√≠a siguiente ver√≠a si quedaba algo aprovechable. Se meti√≥ en su saco de dormir y descans√≥ durante unas horas. Al d√≠a siguiente no se acordar√≠a, pero aquella noche hab√≠a so√Īado con el oce√°no √Ārtico, con los d√≠as en los que el sol apenas se eleva sobre el horizonte antes de volver a esconderse.

Por la ma√Īana el cielo estaba despejado. Al llegar al Hotel mir√≥ las fotograf√≠as. No pod√≠a creer lo que ve√≠a en la pantalla de su ordenador. La V√≠a L√°ctea se ve√≠a a trav√©s de la arena, y las luces de Gran Canaria convert√≠an la tormenta en un mar de nubes doradas. En su habitaci√≥n sonaba “Nuvole bianche”, una hermosa pieza compuesta por su amigo Ludovico Einaudi. Sonri√≥ mientras miraba por la ventana. Ser√≠a mejor si hubiera sido “nuvole gialle”, pero le valdr√≠a para el video. Cogi√≥ su equipo y sali√≥ del hotel, ten√≠a mucho que fotografiar todav√≠a.

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