Ray Bradbury, uno de los más importantes escritores de ciencia ficción de la historia, cumple este domingo 90 años. Para felicitarle hemos pensado que le gustarÃa recibir este mensaje de sus fans. Avisamos de que puede contener lenguaje e imágenes obscenas. Felicidades Mr. Bradbury.
El más bello de los mares
es aquel que no hemos visto.
La más linda criatura
todavÃa no ha nacido.
Nuestros dÃas más hermosos
aún no los hemos vivido.
Y lo mejor de todo aquello que tengo que decirte
todavÃa no lo he dicho.
Una niña llora a la puerta del Centro de Internamiento de Aluche, donde está encerrado su padre, a quien las autoridades policiales han asignado el número 2286.
La única falta que han cometido las personas para ser internadas en los CIES es una falta administrativa (estar en situación irregular). No tienen un carácter penitenciario, ya que no han cometido ningún delito y no tienen condena, de lo contrario estarÃan en la cárcel.
En el mes de marzo de 2008, la Comisión de Libertades Civiles, Justicia e Interior del Parlamento Europeo hizo público un informe en el que se realizaba una valoración de los centros de internamiento situados en los paÃses de la Unión Europea. Con este antecedente, el Servicio Jesuita para los Refugiados inició en 2008, por encargo de la Comisión Europea, el estudio DEVAS para analizar la situación de los centros de internamiento de extranjeros (CIE) en 23 paÃses de la UE. En nuestro paÃs, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) se encargó de preparar el estudio y coordinar la elaboración del informe, que se presentó en diciembre de 2009. Para su realización se contó con la autorización del Ministerio del Interior, que permitió que un equipo de trabajo visitara los centros de Madrid, Málaga y Valencia.
Como señaló Javier de Lucas en la presentación del Informe, la existencia y, sobre todo, su actual configuración, repugna el Estado de Derecho. La información que recoge este estudio, que se suma a otras contribuciones recientes, bien merece una reflexión detenida desde todas las instancias, al mismo tiempo que una actuación decidida desde los movimientos sociales.
Llegaron porque tenÃan miedo o porque no lo tenÃan, porque eran felices o desdichados, porque se sentÃan como los Peregrinos, o porque no se sentÃan como los Peregrinos. Cada uno de ellos tenÃa una razón diferente. Abandonaban mujeres odiosas, trabajos odiosos o ciudades odiosas; venÃan para encontrar algo, dejar algo o conseguir algo; para desenterrar algo, enterrar algo o alejarse de algo. VenÃan con sueños ridÃculos, con sueños nobles o sin sueños. El dedo del gobierno señalaba desde letreros a cuatro colores, en innumerables ciudades: HAY TRABAJO PARA USTED EN EL CIELO. ¡VISITE MARTE! Y los hombres se lanzaban al espacio. Al principio sólo unos pocos, unas docenas, porque casi todos se sentÃan enfermos aun antes que el cohete dejara la Tierra. Y a esta enfermedad la llamaban la soledad, porque cuando uno ve que su casa se reduce hasta tener el tamaño de un puño, de una nuez, de una cabeza de alfiler, y luego desaparece detrás de una estela de fuego, uno siente que nunca ha nacido, que no hay ciudades, que uno no está en ninguna parte, y sólo hay espacio alrededor, sin nada familiar, sólo otros hombres extraños. Y cuando los estados de Illinois, lowa, Missouri o Montana desaparecen en un mar de nubes, y más aún, cuando los Estados Unidos son sólo una isla envuelta en nieblas y todo el planeta parece una pelota embarrada lanzada a lo lejos, entonces uno se siente verdaderamente solo, errando por las llanuras del espacio, en busca de un mundo que es imposible imaginar.
No era raro, por lo tanto, que los primeros hombres fueran pocos. Crecieron y crecieron en número hasta superar a los hombres que ya se encontraban en Marte. Los números eran alentadores.
Pero los primeros solitarios no tuvieron ese consuelo.
Editores:
Contacto:
RSS:
Neurobsesion en: