06/
08/
10

Los hombres de la Tierra llegaron a Marte.
Llegaron porque tenían miedo o porque no lo tenían, porque eran felices o desdichados, porque se sentían como los Peregrinos, o porque no se sentían como los Peregrinos. Cada uno de ellos tenía una razón diferente. Abandonaban mujeres odiosas, trabajos odiosos o ciudades odiosas; venían para encontrar algo, dejar algo o conseguir algo; para desenterrar algo, enterrar algo o alejarse de algo. Venían con sueños ridículos, con sueños nobles o sin sueños. El dedo del gobierno señalaba desde letreros a cuatro colores, en innumerables ciudades: HAY TRABAJO PARA USTED EN EL CIELO. ¡VISITE MARTE! Y los hombres se lanzaban al espacio. Al principio sólo unos pocos, unas docenas, porque casi todos se sentían enfermos aun antes que el cohete dejara la Tierra. Y a esta enfermedad la llamaban la soledad, porque cuando uno ve que su casa se reduce hasta tener el tamaño de un puño, de una nuez, de una cabeza de alfiler, y luego desaparece detrás de una estela de fuego, uno siente que nunca ha nacido, que no hay ciudades, que uno no está en ninguna parte, y sólo hay espacio alrededor, sin nada familiar, sólo otros hombres extraños. Y cuando los estados de Illinois, lowa, Missouri o Montana desaparecen en un mar de nubes, y más aún, cuando los Estados Unidos son sólo una isla envuelta en nieblas y todo el planeta parece una pelota embarrada lanzada a lo lejos, entonces uno se siente verdaderamente solo, errando por las llanuras del espacio, en busca de un mundo que es imposible imaginar.
No era raro, por lo tanto, que los primeros hombres fueran pocos. Crecieron y crecieron en número hasta superar a los hombres que ya se encontraban en Marte. Los números eran alentadores.
Pero los primeros solitarios no tuvieron ese consuelo.
Ray Bradbury. Crónicas marcianas
05/
08/
10
Queridos amigos, estamos ya en Agosto y vamos a aprovechar para hacer un pequeño descanso para coger fuerzas. Seguiremos escribiendo artículos, pero hasta septiembre nuestra idea es dejar un poco la neuro y centrarnos más en las obsesiones. Aprovechamos para recordaros que podéis enviarnos vuestras sugerencias a nuestra dirección de email.
Os deseamos un gran verano a aquellos que tenéis unos días de vacaciones y mucho ánimo a aquellos que seguís trabajando.
24/
07/
10
Sebastian’s Voodoo, de Joaquín Baldwin
Os presentamos hoy un extraordinario cortometraje de animación del paraguayo Joaquín Baldwin. Se trata de cuatro minutos espléndidos, que aúnan una depurada técnica de animación con una historia emocionante y sorprendente a la par. Este trabajo obtuvo en el año 2009, entre otros muchos premios, el galardón al mejor cormetraje en el Short Film Corner, evento que se celebra cada año en paralelo con el Festival de Cine de Cannes.
Joaquín Baldwin tiene 27 años y nació en Paraguay. En el año 2002 se trasladó a los Estados Unidos y en 2010 obtuvo un MFA (Master of Fine Arts) en animación por la Universidad de UCLA. Además del corto que os presentamos es autor de varios más que podéis ver en su página web.
16/
07/
10
Gracias a un enlace en los quickies de Motiongrapher.com (pedazo de página) hemos encontrado este video de 2 minutos con ilustraciones en honor a 35 grandes clásicos de la historia del cine. Algunos son evidentes, pero hay otros que no somos capaces de sacar. Esperamos vuestra ayuda en los comentarios. ¡Cuidado con los espoilers!
12/
07/
10
Este fue el momento en que todo nuestro país cogía aire. Millones de personas pegadas al televisor. Andrés Iniesta controla el pase de Cesc. En un instante desfilan ante nuestros ojos las derrotas de todos los mundiales anteriores. Cada uno recuerda las de su generación. Andrés deja botar el balón. Todo el partido hemos sabido que aunque juguemos como nunca podemos perder como siempre. Estos Holandeses han jugado muy sucio, pero a la mínima nos pueden marcar un gol. Iniesta se coloca para el remate. El Jabulani hace cosas muy raras, parece que se le escapa. En el último momento le pega con todo el empeine cruzándola al palo largo. Estekelemburg roza el balón. Parece que tarda una eternidad en llegar, pero cuando el balón choca con la red el país entero se vuelve loco. Desde Oliver Aton a Luis Enrique sangrando por la nariz, todo el fútbol que hemos visto en nuestras vidas queda condensado en este gol. Hemos ganado un Mundial. Somos Campeones.
09/
07/
10

Cada mes de julio surge de la nada, en la ciudad de Gijón, una explosión de vida anárquica e inmoderada, hermosa y libre, cultural y grasienta, rabiosamente humana pero con ecos mitológicos. Como esos circos misteriosos que llegan en medio de la noche a las ciudades del medio Oeste en los cuentos de Ray Bradbury, la Semana Negra se levanta de repente con un halo de misterio (nunca se sabe en qué parte de la ciudad estará el año próximo) y lleva a cabo el milagro de convertir una semana en nueve días.
Y ese es sólo el primero de sus prodigios. Pasen y verán un torrente de pasiones. Pasión por la literatura y por la vida, pasión por el fotoperiodismo y el cordero a la estaca, por las norias más altas y los comics más hermosos. Pasión por la tortilla de patatas y la música de Chopin, por Robin Hood y por los malabarismos que consiguen que la magia crezca el mismo año que todo mengua.
He asistido cada año a la Semana Negra desde hace muchos, buscando llenarme de maravilla los ojos y la mochila de libros, y conseguir alimento para el alma que me permitiera afrontar los fríos meses que no son julio. Y cada año he recibido más de lo que esperaba. En la estantería conservo varios ejemplares antiguos del diario A Quemarropa, todas las novelas de Hector Belascoarán Shayne (gracias, señor Taibo), un ejemplar muy viejo de Scaramouche, un puñado de comics de tercera mano, todos los Kaminskys de la Editorial Júcar. En la cabeza muchas más cosas.
Como dice Paco Ignacio Taibo II, director de la Semana Negra, “En tiempos oscuros la literatura parece ser el único lugar donde se produce pensamiento crítico y pensamiento utópico. Donde fracasa la geografía la novela descubre paisajes, nuevas fronteras, atmósferas urbanas; donde la ciencia política da nombres y cifras, la novela descubre nuevas clases sociales, cuenta sus vivencias cotidianas, las explica; donde la economía aparentemente analiza (todo el mundo sabe que los economistas, por una cuestión de principios, mienten) la novela cuenta lo que significa un despido, la reducción de un salario, una hambruna; donde la información genera ruido mediático la novela crea planos narrativos, profundidad, subjetividad, visión de conjunto. Donde las ciencias sociales tradicionales ignoran, la novela inventa la Atlántida. El mundo es complejo, se ha vuelto más complejo, la novela es capaz de enfrentarlo.”
Esta Semana Negra no estaré en Gijón, porque tengo que dedicarme a fondo a una nueva pasión: la puericultura. Y lo siento, porque mañana sábado, a las 21.30 horas, en la carpa de Radio Kras, en un acto que organizan la Editorial Puntos Suspensivos y el Ateneo Obrero de Gijón, dos amigos de neurObsesion (Rara Cofiño y Pablo Pérez) presentarán el libro “50 maneras de ser tu amante”. Los beneficios de la venta de esta publicación se destinarán a la cooperación con el pueblo saharaui, que lleva más de treinta años fuera de su tierra, exiliado en un campo de refugiados en el desierto argelino.
¿Qué mejor forma de superar todas las crisis que siendo amantes? Mucha suerte y larga vida a Rafa y a Pablo, a todos los amantes y a la Semana Negra de Gijón
04/
07/
10

¿Por qué no hay más viajes a la luna?
Un poema de Mario Benedetti
Cuando el bueno de armstrong dio aquellos pasos
todos registramos cómo se movía
tosco / pesado / en un suelo blancuzco
¿o era de piedra pómez? ¿quién se acuerda?
durante un rato estuvo cavilando
y la escafandra o como se llamase
impedía que viéramos sus ojos
pero juraría que su mirada era
de pereza o abulia
algo debió explicar a su regreso
algo diferente al discurso de gloria
que le ordenaron pronunciar eufórico
entre medallas flores vítores y guirnaldas
algo debió decir en privado a sus jefes
algo importante inesperado
verbigracia / cuando estaba allá arriba
caminando como un zoombie en la luna
mi general mi coronel pensé en ustedes
y se me ocurrió no sé por qué
que debía matarlos con urgencia
uno a uno / dos a dos / etcétera
o verbigracia dos / cuando andaba allá / heroico
pisando las feísimas arrugas del satélite
imaginé que así debía ser la muerte
es decir el paisaje de la muerte
o verbigracia tres / cuando estaba en selene
paseando por la nada como un imbécil
setí el asco infinito de la ausencia del hombre
y me dije qué mierda estoy haciendo aquí
algo así debe haber confesado a sus jefes
con su estrenada voz de robot disidente
y quizá por eso los dueños del poder
postergaron sine die los viajes a la luna.
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