Godfrey Hounsfield y el EMI Scanner Episodio 3: 1972

19/ 03/ 11
emi HQ

Oficinas centrales de EMI en Londres

Godfrey Hounsfield esperaba a la entrada de la sala de juntas de las oficinas londinenses de EMI. Aquella ma√Īana se reunir√≠an para hablar de los planes de comercializaci√≥n del Scanner que Hounsfield y su equipo hab√≠an desarrollado los √ļltimos a√Īos.

Se sentía bastante cansado. Acababa de llegar de un largo viaje a Chicago. James Ambrose había presentado el Scanner ante la Sociedad Radiológica de Norteamérica en el lujoso hotel Hilton Palmer House. Sentado en aquella incómoda butaca, bajo un retrato gigante de Paul McCartney, pensó que ver a James presentando la máquina ante aquella marabunta de radiólogos se parecía bastante a una actuación de los Beatles.

A pesar de la enorme expectaci√≥n despertada por el scanner Godfrey no estaba satisfecho. Sab√≠a que la m√°quina ten√≠a que mejorar mucho antes de sacarla al mercado. Hasta ahora s√≥lo hab√≠an fabricado 5 aparatos, todos ellos encargados por el Departamento de Salud, basados en el prototipo original. Ten√≠a que conseguir reducir el tiempo de escaneado sin perder en resoluci√≥n, y probablemente con aumentar el n√ļmero de detectores no fuese suficiente. Adem√°s ten√≠a que mejorar las computadoras de las consolas para que el porcesado fuera m√°s r√°pido.

El problema era que todo eso aumentaría el precio de la máquina, y no sabía si la junta de EMI lo aprobaría. La empresa había conseguido un enorme superávit con las ventas de discos de The Beatles, así que tenían dinero de sobra en sus arcas listo para gastar. Godfrey esperaba el apoyo de Leo Brodway, jefe del Laboratorio de Investigación, aunque éste siempre intentaba recortar (sin demasiado éxito) los costes de sus experimentos.

En la sala de juntas, vac√≠a a√ļn, las √ļltimas notas de “Blackbird” dejaban paso a “Piggies”. Enseguida reconoci√≥ el White Album de los Fab Four, su disco favorito junto con Abbey Road. Estaba tan concentrado escuchando “Rocky Racoon” que no oy√≥ las pisadas de los directivos que se acercaban.

emi logo

A la cabeza de todos iba John Powell, que pas√≥ a su lado a toda velocidad dedic√°ndole una sonrisa que le hel√≥ la sangre. Powell era directivo de Texas Instruments y hab√≠a sido el fichaje estrella de la c√ļpula directiva de EMI el a√Īo anterior. Era un tibur√≥n de las finanzas. Godfrey pensaba que la reuni√≥n ser√≠a algo informal entre t√©cnicos y comerciales, por lo que no esperaba la presencia del nuevo Director T√©cnico. Tuvo un mal presentimiento. Entre el grupo que segu√≠a al director estaba su amigo Don Tyzack, que ven√≠a hablando con Leo Brodway. Aliviado por encontrarse con alguien de confianza Hounsfield se acerc√≥ a ellos. Tyzack le estrech√≥ la mano cordialmente, pero Brodway le evit√≥ de forma poco disimulada. Don trat√≥ de quitarle hierro al asunto cont√°ndole a Godfrey una an√©cdota del laboratorio, pero todos sus sistemas de alerta estaban ya activados. Algo iba muy mal. Mientras entraban en la sala sac√≥ una p√≠ldora para la acidez de est√≥mago y se la trag√≥.

La primera hora de la reuni√≥n fue un castigo insoportable para Hounsfield. Un contable al que nunca hab√≠a visto antes hac√≠a un repaso exhaustivo de los gastos de cada uno de los proyectos principales. El cap√≠tulo dedicado al EMI Scanner le hab√≠a parecido indignante. En ning√ļn momento hac√≠a referencia a los fondos proporcionados por el Departamento de Salud, por lo que el balance del proyecto ofrec√≠a un d√©ficit escandaloso. Era inadmisible. Godfrey iba a intervenir, pero en ese momento John Powell se puso en pie.

-Se√Īores, me he cansado de perder el tiempo. Todos sabemos lo que vamos a discutir aqu√≠. La pregunta no es si el Scanner del se√Īor Hounsfield es algo caro, muy caro o desorbitadamente caro, porque esa pregunta se la puedo contestar a todos ustedes ahora mismo: es “medio-mill√≥n-de-libras” caro. La pregunta que vamos a contestar hoy aqu√≠ es: ¬Ņvamos a gastar el dinero de EMI en este cacharro o no?- John Powell se qued√≥ mirando fijamente a los sorprendidos asistentes, haciendo un gesto con las manos que invitaba a tomar la palabra.

Godfrey estaba mareado. Jam√°s se le hab√≠a pasado por la cabeza que EMI no fuera a comercializar el Scanner. Ten√≠a sus dudas sobre los recortes en materiales, n√ļmero de detectores, tama√Īo‚Ķ pero no se hab√≠a imaginado que la empresa pudiera decidir no fabricarlo. Busc√≥ otra pastilla en su bolsillo, pero el bote estaba vac√≠o.

Nadie tomaba la palabra. Hounsfield vio como varias personas miraban a Brodway, quien al ver que nadie tomaba la palabra se puso en pie.

-Creo que hablo por todos aqu√≠ al decir que el TAC es una m√°quina revolucionaria. De eso nadie tiene ninguna duda. Pero si me pregunt√°is si es el producto que m√°s le conviene a EMI os dir√© que mi opini√≥n es que no. Y os dir√© los dos motivos por los que nos puede llevar a la ruina comercializar este producto tan caro: la primera es que EMI nunca se ha dedicado al mercado de la medicina. Fabricamos peque√Īos aparatos electr√≥nicos y m√°quinas para el ej√©rcito. Conocemos esos mercados y en ellos nos movemos como peces en el agua. Pero ¬Ņqu√© sabemos nosotros de la medicina? Tendr√≠amos que dedicar much√≠simos recursos s√≥lo a investigar las caracter√≠sticas y necesidades de los hospitales. Es demasiado arriesgado.- Leo mir√≥ a su alrededor asintiendo con la cabeza como si buscara la aprobaci√≥n de los dem√°s. Varios de los ejecutivos le respondieron con el mismo gesto. Powell sigui√≥ con su argumento -La segunda raz√≥n es el mercado americano. La √ļnica forma de amortizar la inversi√≥n es vender en Am√©rica, y eso si que es un mercado desconocido para nosotros. No tenemos sucursales all√≠. Ser√≠a un caos organizativo dividirnos a cada lado del Atl√°ntico. Es un pez demasiado grande para nosotros.- Hounsfield no daba cr√©dito a lo que o√≠a.

-Leo, no lo entiendo. ¬ŅQu√© es lo que quieres?¬ŅQue desinventemos la m√°quina? El Departamento de Salud nos ha encargado cinco m√°s, ¬Ņvan a ser las √ļltimas? ¬Ņo es que tampoco quieres que hagamos esas?.No entiendo nada.- se sent√≠a derrotado. Clav√≥ su mirada en Brodway, pero √©ste no se atrev√≠a a mirarle a los ojos. A su lado Don Tyzack parec√≠a indignado y miraba fijamente a la mesa.

-Lo que propongo es licenciar la m√°quina a otras compa√Ī√≠as y cobrarles un porcentaje de los beneficios. “No libres batallas que no puedas ganar” Sun Tzu, Arte de la Guerra- dijo Leo Brodway mirando hacia John Powell en la cabecera de la mesa. Godfrey se imagin√≥ por d√≥nde le meter√≠a el arte de la guerra al Jefe de Investigaci√≥n, incluso c√≥mo se ver√≠a el resultado de esa intervenci√≥n en un scanner, pero no lleg√≥ a decirlo en voz alta. Powell medi√≥ al ver que sub√≠a la tensi√≥n del ambiente.

-Muchas gracias por su colaboraci√≥n, Brodway. ¬ŅAlguien m√°s quiere aportar algo?- dijo Powell mirando de unos a otros.

Housnfield vió como Tyzack miraba hacia él gesticulando disimuladamente pidiéndole que se calmara. Godfrey pensó en levantarse y dejar la reunión. Pasaron unos segundos antes de que nadie hablara.

-Entonces voy a tomar la palabra y explicaros mi opini√≥n. Yo creo que llegar√° un d√≠a en que cualquier neur√≥logo o neurocirujano tendr√° el deber moral de realizar un scanner a sus pacientes antes de hacer cualquier diagn√≥stico o tratamiento. Tenemos que invertir para hacer que ese d√≠a llegue. Y debemos ser nosotros quienes controlemos toda la producci√≥n de nuestros aparatos, nada de licencias. Hay dos importantes razones para hacerlo. La primera es que no tenemos ning√ļn producto m√©dico y ya es hora de independizarnos de las ganancias m√ļsica, as√≠ que radiolog√≠a me parece un buen comienzo. Ser√° un caballo de Troya para extendernos al campo del equipamiento m√©dico: ordenadores, radioterapia‚Ķ La segunda raz√≥n es Am√©rica. ¬ŅConocen la historia de los dos vendedores de zapatos?- Nadie contest√≥, pero hab√≠a captado la atenci√≥n de toda la sala.- Una empresa de zapatos de Manchester envi√≥ a principios de siglo a dos vendedores a Africa, para intentar exportar su producto a las colonias inglesas. El primero de los vendedores escribi√≥ un telegrama a su jefe: “situaci√≥n desesperada. Stop. Nadie usa zapatos”. Poco despu√©s el segundo escribi√≥ otro telegrama: “Incre√≠ble oportunidad. Nadie tiene zapatos todav√≠a”. Creo que todos sabemos cu√°l de los dos vendedores es usted.- Powell miraba condescendientemente a Brodway, que se deshinchaba poco a poco en su asiento.

-¬ŅAlguien se ha tomado la molestia de hacer un predicci√≥n de ventas en los Estados Unidos?- Powell caminaba rodeando la mesa.

Un ayudante de Brodway buscaba en sus libretas de forma fren√©tica mientras ped√≠a la palabra.-Hemos calculado que podr√≠amos llegar a cinco los primeros dos a√Īos, se√Īor Powell.-

-Se√Īor Brandt, ¬Ņest√° usted seguro de que le llega bien la sangre al cerebro? Ha sacado esos datos de la misma carpeta de ideas brillantes que Leo Brodway.- √Čste estaba rojo de ira, pero no se atrevi√≥ a decir nada.

-Pero es la previsión que nuestros analistas…- Powell no le dejó acabar.

-¬ŅAlguien sabe decirme cu√°ntos hospitales hay en Estados Unidos?- El Director T√©cnico segu√≠a caminando alrededor de la mesa mientras esperaba la respuesta.

-1500, se√Īor Director.- Brandt intentaba resarcirse.

-A día de hoy Estados Unidos cuenta con más de 7000 hospitales.- Powell parecía perder la paciencia. РDe esos 7000 centros 500 son grandes hospitales con más de medio millar de camas.- Tomó aliento y se quedó mirando fijamente a Hounsfield.

-Supongamos que s√≥lo 1 de cada 3 de estos hospitales decide comprarnos un scanner. Estar√≠amos hablando de m√°s de 100 m√°quinas. Y creedme, una vez que un hospital adquiera el aparato, los centros del mismo tama√Īo tambi√©n querr√°n que el t√≠o Sam les regale uno a ellos. Ser√° como una epidemia. Podemos conquistar Am√©rica con su m√°quina, Doctor Hounsfield.- Powell sonre√≠a satisfecho.

-No soy Doctor, se√Īor Powell- fue como un resorte en su interior el que contest√≥.

-¬ŅC√≥mo dice?- el Director T√©cnico segu√≠a sonriendo.

-Que sólo soy un técnico, yo no he ido a la Universidad, ni soy Doctor.- Godfrey se preguntaba si detrás de esa primera fila de dientes habría más hileras de afilados colmillos.

-Hounsfield, si su scanner vende la mitad de lo que pienso que puede vender, por lo que a mi respecta no sólo es Doctor Cum Laude sino que yo mismo lo nombro Caballero de la Mesa Redonda. Así que coja sus cosas, baje al laboratorio, y prepare esa preciosidad para freír cerebros yankees que yo me encargo de que estos chupatintas voten a favor.- Powell volvió a su sitio silbando una canción que Hounsfield era incapaz de reconocer.

white album

Godfrey mir√≥ alrededor. Casi todos parec√≠an tan extra√Īados como √©l por lo que acababan de presenciar. Tyzack le sonre√≠a, Brodway y su ayudante no levantaban la cabeza de sus papeles. Pens√≥ que ser√≠a mejor hacer caso a Powell as√≠ que cogi√≥ sus carpetas y se levant√≥. Mientras atravesaba las puertas se dio cuenta de que todav√≠a sonaban The Beatles en la sala, era la versi√≥n r√°pida de “Revolution”, la cara B de “Hey Jude”. La del disco blanco no le gustaba, era demasiado lenta. Probablemente por eso no la hab√≠a reconocido en los silbidos de Powell.

Puedes dejar un comentario, o un trackback de tu sitio web.

Una respuesta a “Godfrey Hounsfield y el EMI Scanner Episodio 3: 1972”

  1. De la extra√Īa relaci√≥n entre los Beatles y el Nobel de medicina de 1979 — Amazings.es Dice:

    April 7th, 2011 at 12:33 am

    […] I, Episodio II, Episodio III, Episodio IV. MeneameBitacorasDeliciousGoogle […]

Deja un comentario